De todas las maravillas que nos ofrece la tierra en la que estamos, la Ermita de Santa Quiteria y San Bonifacio es una que no te puedes perder. A nada que busques información sobre este enclave en internet, te aparecerán un gran surtido de entradas donde describen su enorme belleza, y todas muy ciertas. Verás como, a nada que te contemos, te convences de poner aquí una chincheta en tu mapa de sitios a visitar durante tu estancia.
La ermita se trata de una pequeña construcción de piedra del siglo XI que se agarra con fiereza a la cima de un espolón de roca. Corresponde al período del Románico, esa corriente que fue mucho más que un estilo arquitectónico, que desde el siglo X se extendió como el aceite por todo el territorio para cimentar las raíces de una nueva era.
Para acceder a la ermita, un sendero escarpado te conducirá hasta ella, siendo ésta la única opción razonable, pues el resto del espacio que la rodea es un impresionante cortado que deja el río Noguera Ribagorzana a más de 200metros a sus pies. Es esta privilegiada posición la que permite unas vistas tan impresionantes. Desde allí verás cómo el río partió en dos la Sierra del Montsec, formando como por encargo divino las murallas del Congosto de Montrebei; distinguirás cómo sigue su curso a los pies de tu privilegiado balcón a 200metros de altura, hasta llegar a la presa que retiene sus aguas formando el Embalse de Canelles, un extenso final de aguas azules rodeadas de montañas.
CÓMO ES…
Si bien el mérito de esta ermita ha de atribuirse al trabajo de sus constructores, fue el peñasco que eligieron para edificarla quien decidió su planta irregular y su tamaño. El estilo de su alzada, como ya hemos dicho, corresponde al Románico primitivo. El diseño que permitió la roca fue una ermita de planta irregular, con una sola nave, más el arranque de un crucero de un sólo brazo.
La nave central, cubierta con bóveda de cañón, queda dividida por arcos fajones en tres tramos. En la parte de la cabecera rectangular, se adivina en el pavimento las huellas de lo que pudo ser un ábside semicircular, o el proyecto del mismo.
A lo largo del muro interior, salvo en la cabecera que corresponde al altar, hay un singular banco corrido de piedra. Curiosos son también los arcos ciegos de medio punto perfilados en el tramo central, seguramente a modo de pequeños altares secundarios.
Desde el primer tramo de la nave se accede, a través de arco de medio punto también, a otro habitáculo, único brazo de este crucero manco que se abre al Sur. Todo el edificio presenta aberturas a modo de vanos y pequeños óculos, que proporcionan una hermosa luz al interior. Es curioso fijarse como la propia puerta por la que se accede, en la actualidad por una escalera de madera, más que una puerta en realidad, parece un vano más, es decir, una ventana a la que, por su altura, sólo se podía entrar mediante cuerdas o escalas. Este dato nos da una poderosa prueba del espíritu castrense de la construcción en su origen, que se corresponde a la importante necesidad estratégica y defensiva de las construcciones de la época.
El elemento arquitectónico que más llama la atención es el sencillo, pero hermoso, vano geminado que se abre a los pies de la ermita, el cual está enmarcado dentro de otro vano dovelado de medio punto, aunque esta ornamentación sólo se manifiesta en la pared interior del templo. Estos lugares de culto se nos ofrecen desnudos de manifestaciones artísticas, sin embargo, fíjate con atención y encontrarás unos pequeños y toscos ángeles y unas cruces de consagración en tinta negra.
Este pequeño diamante en bruto del Románico Aragonés tiene muchas más particularidades de las que hablar. Existen páginas y blogs que desarrollan el tema por
expertos, que te invito a que visites si te apasiona el arte, pues resultan muy interesantes.
CÓMO SE LLEGA…
Que la abrupta descripción de la ubicación de la ermita no te desanime para ir a visitarla, porque en realidad, contra todo pronóstico, la dificultad para llegar hasta ella es inversamente proporcional a la grandiosidad del paisaje.
Desde la explanada donde se encuentra el Albergue de Montfalcó, sin prisas, se tardan unos 15 minutos. Desde este punto parte un sendero ascendente que discurre a través del bosque, y por entre los árboles irás poco a poco vislumbrando trazas de lo que te espera arriba. Es un sendero escarpado, cuesta arriba, pero, dada su brevedad, tomándolo con calma, es asequible para todo el mundo.
Desde Viacamp, coge la pista forestal asfaltada que conduce al Albergue de Montfalcó. Recorre sus 15km y llegarás a un parking gratuito donde dejar tu vehículo y
comenzar tu aventura.
UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE…
Como sugerencia, la visita a la Ermita de Santa Quiteria puede completar con broche de oro un inolvidable día de trekking por la Ruta de las Pasarelas de Montfalcó, puesto que el inicio de los dos caminos está separado apenas por unos metros. Se puede realizar la emblemática ruta de las escaleras en la pared del Montsec, disfrutar del camino de piedra del Congost de Mont-Rebei, y al regresar, tras un merecido descanso y refrigerio, dar un paseo hasta la ermita. No te arrepentirás, marcarás esta jornada en tu calendario.
Y cuando ya hayas contemplado el interior de la ermita y te hayas asomado a sus ventanas colgadas sobre precipicios, quizá te apetezca apagar todas las cámaras, teléfonos y relojes, y sentarte unos instantes en el único punto donde se puede contemplar el templo desde el exterior. Con mucho cuidado, sigue unos metros la cresta de la roca hacia el sur, y tómate un momento para sentarte y disfrutar.
Para mí, en ese instante de relajación, uno siente al fin el alivio de una real desconexión con lo cotidiano, se nota la mirada pesada desbordada de paisaje, y el pecho henchido de pureza. Entonces uno observa al pequeño templo agarrado a su peñasco y se pregunta: “pero… ¿por qué?”. Qué es lo que condujo a los moradores de estas tierras, hace diez siglos, a idear y ejecutar semejante obra en un lugar que, sin ninguna duda, tuvo que suponerles un enorme esfuerzo, no exento de peligro. En nuestros días ya nos resulta inusual el sentir de una devoción religiosa capaz de motivar tamaño sacrificio, pero conocemos de su existencia, y sabemos que la fe es capaz de mover montañas. Sin embargo, al pensar en lo recóndito del lugar, con tan escasa área de impacto e influencia, sigue sorprendiendo el sacrificio de su construcción.
A TRAVÉS DEL CRISTAL DE LA HISTORIA…
Es en la Historia donde uno puede encontrar estas claves que la visita no desvela. Retrocediendo los vertiginosos mil años que nos separan, nos encontramos en una región en la que el pulso de unos inconformistas gobernantes cristianos está reclamando bajo su estandarte estas tierras, frente al poderío musulmán.
Sin detenerme en los datos históricos de fechas, conquistas y reinados (hay publicaciones de historiadores expertos que desarrollan el tema con mucha riqueza y precisión), he aquí que nos encontramos justo en el momento histórico del nacimiento y consolidación del Reino de Aragón, cuando el Norte de la provincia de Huesca soportaba la presión musulmana con todo el empuje de los gobernantes cristianos.
En esta era en la que las arterias de nuestra civilización se iban trazando a través del Camino de Santiago, el Pirineo era un auténtico rompeolas, que contenía la fuerza de la civilización rival. No se trataba tan sólo del Reino de Aragón lo que se fraguaba, sino la identidad de un continente entero. Europa diluía sus vestigios romanos, celtas, visigodos, bizantinos y tribales, en la pócima cristiana que, desde Roma, reuniría gobiernos, ejércitos y credos, emergiendo de ello lo que conocemos como la Alta Edad Media en Europa, era profundamente cristiana y feudal. Qué titánicas fuerzas políticas y militares no serían necesarias para trazar este giro en la Historia, y qué motor más poderoso existe que el amor a la tierra, a los hijos y a Dios.
Mirando a nuestra pequeña ermita clavada en la roca, ahora a través de este cristal, quizá comprendamos mejor su origen, su porte castrense y orgulloso, su ubicación imposible, que proporcionaba protección contra los ataques enemigos, y protección al alma de los habitantes de sus alrededores, que transmitirían su amor a la tierra y a Dios a sus descendientes, y construirían así los cimientos de la nueva era.
SINTIENDO MÁS ALLA…
No puedo resistirme a completar este comentario sobre la Ermita de Santa Quiteria de Montfalcó con una aportación un poco menos ortodoxa. No he encontrado ningún documento ni artículo que haga referencia a una construcción anterior en el suelo donde ahora se levanta la ermita. La haya habido o no, es sabido que la elección de los emplazamientos religiosos a menudo coincidía con monumentos de cultos anteriores. Si bien este proceder era una estrategia de colonización, no menos cierto es que conocían y absorbían el poder telúrico que muchos de estos lugares poseen.
Conocimiento de poderes de la Tierra tan poco revelados; sabiduría reservada a la que poco a poco hemos tenido acceso, pero de la que aún poco se habla.
A falta de mediciones electromagnéticas y de otros estudios científicos y paranormales, uno siempre puede relajarse en el silencio y, simplemente, sentir. Sea como
sea, la experiencia siempre será buena.
Ojo, más de un caminante que ha decidido pasar la noche al cobijo de Santa Quiteria, ha relatado a la mañana siguiente alguna experiencia asombrosa.
¡¡Ven a vivir y sentir la fuerza de la Naturaleza y del lugar de la Ermita de Santa Quiteria y San Bonifacio de Montfalcó!!
